La sincronización del cerebro con los sonidos del habla facilita el aprendizaje del lenguaje

      La sincronización del cerebro con los sonidos del habla.

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Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (NeuroUB) y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) (Catalunya, España) han estudiado la sincronización de los ritmos motores del habla




Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Cataluña) , han estudiado la sincronización de los ritmos motores del habla, es decir, los movimientos coordinados de la lengua, los labios y la mandíbula que posibilitan el discurso, con los ritmos de la señal de audio del habla.


Los resultados muestran que el cerebro de algunas personas se adapta espontáneamente al ritmo de la voz que escuchan, mientras que otros no lo hacen. Según la investigación, publicada en la revista Nature Neuroscience, estos patrones reflejan diferencias en aspectos funcionales y estructurales de la red cerebral del lenguaje, así como en la capacidad de aprender palabras nuevas.


Este descubrimiento podría ayudar a evaluar el desarrollo cognitivo-lingüístico de los niños. Los humanos son muy buenos sincronizando los movimientos corporales con los sonidos (por ejemplo, cuando movemos los pies o la cabeza al ritmo de una canción). Ocurre sin esfuerzo, sin formación previa, e incluso se ha demostrado esta capacidad en los bebés. 


Con el objetivo de profundizar en la vinculación entre los ritmos motores y las señales de audio del habla, los investigadores diseñaron una tarea aparentemente simple: durante un minuto, los participantes tenían que escuchar una secuencia rítmica de sílabas ( la, de fum...) y, al mismo tiempo, debían susurrar continuamente la sílaba ta. El análisis de los resultados encontró un patrón inesperado: la población está dividida en dos grupos. Mientras que algunas personas sincronizan espontáneamente los susurros con la secuencia de sílabas (buenos sincronizadores), otros permanecen impermeables al ritmo externo (malos sincronizadores).

 «Este efecto es sorprendentemente robusto y muy estable en el tiempo. De hecho, hemos visto replicarse estos patrones en más de trescientas personas en diversas condiciones. Por ejemplo, comprobamos que los buenos y malos sincronizadores lo eran también si volvían a realizar la misma tarea el mismo día, al cabo de una semana o al cabo de un mes», explica Ruth de Diego Balaguer, investigadora de la Unidad de Cognición y Plasticidad Cerebral del IDIBELL y la UB.


Finalmente, los investigadores comprobaron las diferencias en el comportamiento entre los dos grupos. «Testamos si había diferencias entre sincronizadores buenos y malos en el aprendizaje de nuevas palabras escuchadas en habla continua, y observamos que los buenos sincronizadores aprenden mejor que el otro grupo», destaca Ruth de Diego Balaguer.


El experimento diseñado en esta investigación podría servir para caracterizar las diferencias individuales y potenciar la investigación lingüística.


Toda la información la he sacado de aquí.













  

Comentarios

  1. Me ha parecido muy interesante él artículo, ya que no sabía que había dos tipos de personas según su capacidad de coordinación. También me ha parecido muy interesante el hacho de que los bebés también puedan coordinar sus movimientos con el ritmo al que suena la música. También , me ha resultado curioso que la capacidad de coordinación vaya asociada a la capacidad de aprendizaje que tenemos.

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